Un anciano guarda en su archivo casi un millón de placas fotográficas de sus 80 años de profesión
Después de 80 años dedicado a la fotografía, Ángel Llanos todavía conserva intacto el instinto para saber captar la instantánea en el momento preciso, y para que no se le escape ni una siempre pasea con una cámara en el bolsillo “para coger lo que pasa en la calle, como un abrazo, un beso o unos achuchones”.

Fuente: Europa Press


A sus noventa y un años, Ángel Llanos todavía recuerda sus inicios: “La primera fotografía la hice a los nueve años y empecé profesionalmente a los once”. Desde entonces, este hijo y nieto de fotógrafos no se ha perdido ninguno de los actos más destacados de su ciudad, de los que ha dejado constancia en sus fotografías. “Inaugaricón que había, allí estaba yo”. Pero además de los actos oficiales, don Ángel guarda en su archivo casi un millón de placas en las que aparece retratado el vivir diario de su Vigo natal.

Especial mención merecen sus trabajos sobre los tranvías de su ciudad y el mar, al que se ha dedicado “desde siempre”, y los retratos de estudiantes que durante años pasaron por su estudio. Uno de esos estudiantes un día se convirtió en Ministro. “Un día estaba inaugurando un edificio y al verme se me acercó y me preguntó si me acordaba de él; yo lo había echado de mi estudio porque él y otros me había roto las sillas”, dijo Ángel Llanos.

Ángel Llanos reconoce que todas sus fotografías “son especiales” para él “porque todas tienen un porqué”. “La fotografía depende de la visión de cada uno”, dijo a la hora de explicarnos el secreto de una buena fotografía, “es como el arte, no se puede definir, tiene que vivirse como si fuera real; todo depende de la luz, que le da relieve a la fotografía”.

Ángel Llanos no es ajeno a los últimos avances digitales en el mundo de la fotografía, incluso pensó en “meterse en él”, pero desistió por su elevado coste “y ahora para qué voy a meterme en esos gastos, además yo ya soy viejo y nadie te quiere en ningún lado”, dijo.

A lo largo de estos ochenta años de profesión, don Ángel recuerda algunos momentos “tensos” en los que por hacer una foto tuvo que “salir por piernas”, algo que nunca fue un problema para este anciano que en su día corrió los ocho mil y los diez mil metros, que prácticó la espeleología y “de pequeño” iba a los “encargos” de su padre “siempre corriendo”.

Ahora, Ángel Llanos busca un patrocinador para poder exponer parte de su trabajo sobre el mar, su “tema preferido”, pero de momento todavía no lo ha encontrado.

Entre los recuerdos de este hombre, su paso por la guerra civil ocupa un espacio destacado, con fotografías de batallas, triunfos, derrotas, heridos, que él mismo realizó. Las paredes de su casa dan testimonio de parte de esos recuerdos.

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